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En 1238, Ibn al-Ahmar se levantó contra Ibn Hud y conquistó unas zonas de la provincia de Granada. Estableció el reino de Granada, que se extendía desde las montañas de la Sierra Nevada hasta Gibraltar y que originalmente estaba compuesto de la provincia de Granada (donde creó su corte), las provincias de Málaga y Almería, y parte de las provincias de Córdoba, Jaén, Sevilla, y Cádiz. Antes de morirse en 1273, Ahmar concedió algunos de estos territorios al Rey Fernando a quien le ayudó a conquistar Sevilla. Durante unos 250 años, 20 monarcas reinaron, y existía una próspera comunidad musulmana y una fuerte cultura islámica. |
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Desafortunadamente, el reino se fue socavando debido a los desacuerdos entre sus soberanos y las conquistas consecutivas de distintas zonas del reino por parte de los ejércitos cristianos. Su situación fue cada vez más precaria y los Reyes Católicos decidieron conquistar el capital como el último paso en el camino hacia la unidad en España. El 2 de enero de 1492, Granada se rindió. Aunque los trataos firmados por los Reyes Católicos con Boabdil para la capitulación de Granada afirmaron que se respetaría los distintos idiomas, religiones y tradiciones, después de unos pocos años fue evidente que no fue así en la práctica, y el Cardenal Cisneros insistió que bautizaron a todo el mundo, independientemente de su religión. A los inquisidores nunca les habían gustado estos tratados que creyeron retrasaban sus intentos de reducir la población musulmán y la práctica del Islam en España. También pensaban que una revolución musulmana era inminente y que era inútil esperar una conversión pacífica al cristianismo. Por consiguiente, el Cardenal Ximenes pidió permiso Isabel y Fernando para continuar sus actividades inquisidores y consintieron. Como consecuencia, el 18 de diciembre de 1499, bautizaron a unos 3.000 árabes, convirtieron una principal mezquita en una iglesia, y comenzaron a quemar los supuestos libros y documentos religiosos. Como consecuencia, había unas sublevaciones y protestas con mucho malestar entre los que acababan de convertirse al cristianismo, con una serie de rebeliones, que culminando en el levantamiento de 1680 que fue finalmente aplastado. Los rebeldes más decididos escaparon a las Alpujarras donde hubo un alzamiento fuerte unos años más tarde. Aunque dijeron que se respetarían los tratados, no fue así y Ximenes anunció que aquellos árabes que se negaron ser bautizados serían expulsados. Estos bautismos tenían lugar en masa y con una velocidad increíble - ni había tiempo para la instrucción religiosa para los nuevos "conversos". Se calcula que entre 50.000 y 70.000 Musulmanes fueron obligados de esta manera a bautizarse en Granada. La oferta de emigración a África fue nada más que una promesa falsa y solo disponible para aquellos que tenían dinero y que no habían sido bautizados. Después de la muerte de los Reyes Católicos, las cosas empeoraron: la Reina Juana prohibió a los Moriscos llevar su traje tradicional, y Carlos V introdujoun consejo teológico en 1526 que pretendía reformarles. Estas normas no fueron impuestos con rigidez y la gente lograba evitarlas al pagar algunos impuestos. Todo cambió, sin embargo, con Felipe II quien prohibió a los Moros utilizar su propio traje, idioma y seguir sus costumbres. Como resultado, había una sublevación violenta el 24 de diciembre de 1568. Empezó en el Albaicín y continuó hasta las Alpujarras donde se proclamó rey al Morisco Aben-Humeya. Se mandaron refuerzos desde África y la revuelta se entendió hasta el ersto de la provincia de Granada. Se quemaron iglesias, se saquearon pueblos, y se asesinaron a los cristianos. Después de la muerte de Aben-Humeya, la sublevación fue finalmente aplastada en 1571. Los rebeldes fueron expulsados del reino y fue repoblado por españoles de otras partes del país. |
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Durante los siguientes siglos, la paz volvió a Granada y se convirtió en un centro cultural importante. Sin embargo, en 1808, Napoleón instaló a su hermano Bonaparte en el trono de España. En esta época, la Alhambra se encontraba en un estado lamentable, después de haberse deteriorado en los últimos años y estar habitada por ladrones y mendigos, las tropas de Napoleón la utilizaban como un cuartel. Durante unas de sus retiradas, fueron responsables de hacer explotar dos de sus torres (Torre de Siete Suelos y la Torre de Agua) que se dejaron en ruinas. Había una fuerte resistencia española a la Invasión Napoleónica, y por consiguiente en 1812, fue reemplazado por el Rey español Fernando VII. |
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